TUTOR DOCENTE

Hace años paseando con mi familia por el Paseo Nuevo, nos encontramos con un hombre que tenía colocado un telescopio, mirando al horizonte, estaba anocheciendo. Rodeado de unos cuantos niños y en segunda fila los padres. Era un hombre especialmente amable y cordial. Los críos iban asomándose al telescopio y él les iba contando historias de las estrellas, los planetas, el rayo verde… Llegó mi turno y el buen hombre dirigió el telescopio hacia Saturno: se veía muy pequeño pero se identificaban perfectamente sus anillos. Fue una experiencia conmovedora y gratuita. Siempre me sentiré en deuda con él, agradecido por su generosidad.

Al tiempo me compré un pequeño telescopio, me divertí montando el trípode. Es importante que esté bien fijado. Me llevó mi tiempo encontrar a Saturno y sus anillos y ver a Júpiter y sus satélites. Me cuesta entender cómo Galileo al mirarlos llegó a la conclusión de que es la tierra la que se mueve alrededor del sol. !un genio, un sabio!

Alberto, un amigo experto en “física y química”, me mostraba un calendario que habían confeccionado con fotos de un microscopio electrónico. Las imágenes me recordaban a las de las galaxias del Hubble.

Me quedaba pensando en el INFINITO o será que el Universo es también redondo, elíptico o yo qué se, ¿y fuera qué habrá?. Y se le damos la vuelta al telescopio y lo transformamos en un microscopio e intentamos adentrarnos en lo pequeño… ¿Se podrá partir un fotón? que tontería un fotón no tiene masa es solo energía=luz. Mi amigo me hablaba de la teoría de las siete cuerdas y yo me perdía. No lo entendía. Esta claro que no soy un genio ni sabio.

Recordé que tenía tarea pendiente y fui a la huerta, estaba hecha un desastre: mucho tiempo divagando y poco trabajando. Se acercó un amigo hortelano (Jorge) y me dio varias plantas de tomate que le habían sobrado, le dí un puñado de alubias (semillas de vaina) y hablamos del tiempo, estaba anunciada lluvia. Con la azada removí la tierra y planté los tomates. Volví a casa cansado pero satisfecho: “tarea realizada”. Se puso a llover. Encendía la tele elegí “redes de Punset”. Me quedé dormido.

Y ahora recordándolo pienso: TUTOR es el palo que sujeta las plantas (tomate, vaina, MIR…) el que las guía (las lechugas no lo necesitan, tampoco las zanahorias). El fruto depende del tipo de planta, de su cuidado (trabajo) y del tiempo (sequía, lluvia…), las CRISIS (plagas, enfermedad…); el palo le sirve de apoyo. Tutor es la persona que te invita a que mires por el telescopio o el microscopio; el que te acerca cualquier herramienta útil en el proceso de conocimiento (protocolos diagnósticos y de tratamiento: acceso a Guías de práctica clínica actualizadas, MBE, WEB 2.0, etc, etc…). El espantapájaros es también una gran  ayuda. El mío me quedó bien salao ¿a que sí?

En general soy bastante egoísta: tengo constatado que ayudar a otros, genera un impacto positivo en mis niveles de Serotonina. Aunque parezca contradictorio la generosidad y el egoísmo bien entendido quizá sean lo mismo. Otra cosa bien diferente es la depredación, el egoísmo enfermizo, la envidia, la vanidad…. Enredarme en peleas, intentando ampliar los límites de mi imperio, me produce desasosiego, me desgasta. Mis escrúpulos no me permiten disfrutar de lo conseguido bajo presión (física o psíquica).

Séneca decía “el hombre que enseña aprende”. Enseñar supone un esfuerzo pero el beneficio es mutuo.

Esta entrada fue publicada en Otros POSTs y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s