¿Debemos los médicos hablar de nuestros errores?

Una compañera me mandó este link sobre “cómo los médicos deberíamos hablar de que cometemos errores” (está en inglés).

http://www.ted.com/talks/brian_goldman_doctors_make_mistakes_can_we_talk_about_that.html

Todos los médicos cometemos errores. Pero, el médico Brian Goldman, habla de que  la cultura de la medicina de la negación (y vergüenza) mantiene a los médicos de siempre, defendiéndose, justificando sus errores, y abre la puerta a otra visión: reconocer dichos errores y utilizarlos para aprender y mejorar.  Se pide a los médicos a empezar a hablar de estar equivocado, contar historias de su larga práctica propia.

Reconocer que uno se ha equivocado en algo importante implica cierta capacidad de autocrítica y dosis de integridad, lo cual es poco común. Mucho más cómodo criticar al otro. La sociedad en que vivimos premia a los que aciertan y castiga a los que se equivocan.

Hablar de nuestros errores puede exponernos al escarnio de la opinión pública con el desprestigio subsiguiente o ser castigados por los tribunales de justicia. La gente de la calle critica nuestro corporativismo; he constatado muchas veces que es una falacia y he visto compañeros posicionarse en el lado contrario (la demanda) a cambio de dinero o por buscarle la ruina al otro compañero. Muchas faltas quedan sin condena y a la par algunas condenas son injustas. No es mi interés hablar de Justicia (moralidad) sino de Medicina. No me quiero meter en “camisa de once varas”.

Se trata de rentabilizar nuestros errores; muchos sin vuelta atrás. Transmitirlos a nuestros alumnos (y en general a nuestro entorno) es la mejor garantía para aplicar medidas correctoras, para prevenirlos, para que no se repitan. No siempre es fácil encontrar a Waly (diagnóstico difícil: un cisne negro) aunque lo tengamos enfrente de nuestras narices; una vez que lo hemos visto ya no lo dejamos de ver.

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Debemos también  implicar a nuestros pacientes, no se trata solo de hacerles firmar un documento de consentimiento informado que nos libere de responsabilidades sino de que paciente y médico asuman un determinado nivel de incertidumbre y de efectos adversos.

CASO 0: llevo el coche al garaje porque en el cuadro de mandos se enciende una lucecita roja de alarma. Pago 130 euros, me dicen que no lo cubre la garantía. Al cabo de unos días la dichosa lucecita vuelve a aparecer encendida.

CASO 1: mujer de 45 años que refiere que viajando en su coche ha sentido dolor en la nuca y ganas de vomitar. En esos momentos el servicio está en conflicto (huelga a la japonesa), se acerca la directora médica y me dice que intente acelerar los procesos (cuando a la gente le toca esperar mucho tiempo se multiplican las quejas). Recibido su mensaje le pido a la paciente un TAC (mayormente por despecho). Al tiempo llega el informe de la TAC: pequeña hemorragia subaracnoidea. Pasadas unas semanas dicha paciente me trajo, como agradecimiento, un par de botellas de Moët Chandon y se quedó un poco chafada cuando yo le contaba las circunstancias del brillante diagnóstico.

CASO 2: Varón de 78 años que refiere deterioro subagudo (una semana) de nivel cognitivo con alteración del comportamiento, sin déficit neurológico focal aparente. En esos momentos el TAC está averiado, queda la opción de realizarlo en el H Donostia pero se decide no hacer el traslado y el paciente ingresa con el diagnóstico de probable enfermedad cerebrovascular. Le pongo tratamiento con AAS. Al cabo de unos días se realiza RMN en la que se aprecia Hematoma subdural con diferentes densidades (sangrado + resangrado). Rehistoriando al paciente cuenta que previamente a su sintomatología se dio un golpe en la cabeza. Fijo que antiagregar un hematoma no es adecuado. “Mea culpa”.

CASO 3: Mujer de 80 años en tratamiento con Sintrom que refiere que paseando a su perro fue arrollada por un ciclista golpeándose en la cabeza sin perder el conocimiento. Tiene una herida importante a nivel occipital que es suturada con grapas, se solicita TAC Cerebral que se informa como normal. Al ver las imágenes de la TAC me da la impresión de que el arco posterior de la C1 está roto y llamo al radiólogo. Por teléfono me contesta: “ya te he informado que es normal”, sigo insistiendo: “échale un vistazo a la columna”. Al rato me llama: “sí, tiene fracturada la C1”. Se revierte la anticoagulación y se traslada a la paciente a Neurocirugía.

CASO 4: Mujer de 41 años que acude por traumatismo en el pie (se le ha caído la moto encima) se realiza Rx que se informa como normal y se le da de alta. Al cabo del tiempo la paciente nos demanda por error en el no diagnostico de fracturas de 1ª y 2ª cuñas del pie detectadas posteriormente en estudio TAC. La paciente refiere que “no puede usar tacones”. Una férula de yeso hubiera estado mejor. Mea culpa.

CASO 5: Varón de 37 años que acude por intento de autolisis. Refiere que ha ingerido 5 comp. de Buscapina, 3 de Septrin, 4 de Orfidal, 5 de Augmentine 750 mg y más de litro y medio de vino. Dice sentirse deprimido y quiere morirse. “Este cóctel que has elegido no es el idóneo para matarte“, le digo yo y añado interrogando su perfil de riesgo: “¿has pensado alguna vez en alguna otra forma de matarte?” . El paciente me contesta: “a veces he pensado en apretarme el cuello con el cinturón” y yo le respondo: “así tampoco lo vas a conseguir, si acaso consigues dejar de respirar o que la sangre deje de llegar a tu cerebro caerás al suelo y dejarás de apretar el cinturón“. En ese momento el paciente se quita el cinturón y se lo anuda al cuello, apretándolo con todas sus fuerzas. Se pone cianótico y los ojos intensamente rojos parecen salir de sus órbitas. Y ahí mi me veis a mi subido en la camilla, encima del paciente, intentado quitarle el cinturón del cuello y repitiendo “bueno que si, que tienes razón, déjalo ya“. (dantesco!).  Bueno, aquel evento aparte de un grave error fue una solemne estupidez por mi parte. Afortunadamente el suceso no dio más de sí y el paciente aceptó mis disculpas. De aquello hace muchos años y no se me ha olvidado. Mea culpa.

La lista puede ser mucho más larga.

No es cuestón de autoflagelarnos, sino de tener el coraje de: reconocer nuestros errores y utilizarlos para aprender y mejorarcomo bien dice el Dr. Brian Goldman.

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8 respuestas a ¿Debemos los médicos hablar de nuestros errores?

  1. Maia dijo:

    En 2 palabras, IM-PRESCINDIBLE!

  2. Gracias Maia por tu colaboración. Mi conocimiento del ingles se acerca al cero pero espero no haber desvirtuado el mensaje del link que me enviaste.

  3. Marilis dijo:

    Hablar de nuestros errores no es fácil, como no lo es tampoco pasar página; a mi por lo menos “me persiguen ” un buen rato…Sin embargo, hablar de ellos nos sirve para aprender, para mejorar y, también, para perdonarnos.

    • Hola Marilis: tienes razón, a veces la CULPA nos persigue y puede llegar a instalarse en nuestro cerebro como un gusano hambriento que devora nuestra Serotonina.
      Decía mi abuela que “la Culpa se quedó moza en Gallipienzo”. Cuentan que vivía en Gallipienzo (Navarra) una mujer poco agraciada a la que pusieron por nombre: Culpa; como era muy fea y nadie la quería, se quedó soltera (moza).
      Hablar de nuestros errores, puede liberarnos del sentimiento de culpa sin negar con ello nuestro nivel de responsabilidad. ERRARE HUMANUM EST. Josu.

  4. Digestive team dijo:

    Una entrada valiente. Como dijo aquel pensador: La victoria tiene mil padres, la derrota es huerfana.
    Ser autocrítico es, junto con el imprescindible estudio, la base de la mejora de un profesional en su día a día. Muchos semidioses que no se equivocan nunca están en realidad estancados en su falsa excelencia.

    Gracias y espero que ésto abra los ojos a mas de uno. Somos humanos, no siempre tenemos razón pero sí raciocinio y si unimos conocimientos, empatía y sentido común cometeremos menos errores y si lo hecemos el paciente llegará a entenderlos.

    Un abrazo a todos.

    • Gracias a ti, compañero (Digestive team), por tu comentario.
      El tema es ciertamente complejo: muchos de los que tú llamas semidioses sacan tajada de su falsa excelencia.
      Tengo entendido que el feo Sócrates fue condenado a morir (bebiendo cicuta) por asebeia = impiedad. Consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia, interrogaba a la gente para luego poner en evidencia la incongruencia de sus afirmaciones; a esto se le denominó «ironía socrática», la cual queda expresada con su célebre frase «Sólo sé que no sé nada».
      Y tal y como yo lo veo eso es saber bastante.
      Un afectuoso saludo. Josu.

  5. CARO dijo:

    hola pues si los pensamientos de culpa nos persiguen y no dan tregua cuando eres medico, tienes un ego incontable y cuando recibes criticas o rechazo o simplemente sientes el maminimo de esto te embarga la derrota depresion y hasta la culpa misma se convierte en tu amante d enoches pero si es verdad de los errores se aprende, y que si se aprende no se olvidan jamaz se quedan como novios feos. con rellamadas a atu movil en fin esto si que esduro hasta en psicoterapi estoy y el terapeuta me dice y que si cometiste un error que puedes hacer ,llllll,,,,,,, en fin otra cosa qe me dio mucho a pensar no han visto el capitulode greys anatomy temporada 5 cap 16 si todos cometemos errores y en nuestra profesion si que duele, pero creo q el unico DUEÑO DE LA VIDA O MUERTE ES DIOS NOSOTROS SOLO SOMOS COMO FICHAS INSTRUMENTOS DE EL EN FIN MEJOR ESTOS TEMAS DE DOLOR Y PROFUNDOS DEJEMOSLO CON EL …………..ESPERO PRONTO SALIR D ESTO LES ENVIO UN ABRAZO.

  6. la GATA y la gamba. dijo:

    Tengo un gata que es una pesada y cuando huele que estoy friendo pescado se vuelve infinitimante más pesada. Un día accedí a sus maullidos y le dí una cabeza de gamba. Se la comió en un plis-plas y seguía pidiendo más. Al cabo de unos días se puso enferma: tenía fiebre de 39ºC y el morro hinchado. La llevé al veterinario y le sacó un trozo de gamba que tenía incrustado en el labio. Le puso tratamiento con Amoxicilina/clavulánico. Se puso mejor pero se pasó una semana con diarrea, ensuciando la casa.
    Fui yo el culpable por darle la gamba?
    Fue la gata la que metió la gamba?

    Desde el punto de vista jurídico, la CULPA es la “omisión de la conducta debida para prever y evitar el daño”.
    * Formas de culpa: Negligencia, Imprudencia, Impericia, Inobservancia.
    El DOLO se refiere a la INTENCIÓN. El límite entre culpa y dolo, está dado por la culpa consciente y el dolo eventual.

    Los ERRORES, son errores. Estoy de acuerdo con el Dr. Brian Goldman: “debemos reconocer nuestros errores y utilizarlos para aprender y mejorar”.
    Por cierto también los jueces comenten errores, ellos son personas. Esta es una historia interminable…

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