ALARDE DE SAN MARCIAL

El Alarde de San Marcial es un desfile cívico-militar en el que participa activamente buena parte de la población irunesa, que desfila por las calles de la ciudad ataviada con boinas (txapelas) rojas, chaqueta negra, camisa blanca, corbata roja, pantalones blancos y alpargatas blancas con cintas negras. Los soldados se dividen en pífanos, parches, redobles y escopeteros.

Esta fiesta tiene su origen en las antiguas leyes forales que regían en la provincia de Guipúzcoa. Según estas leyes el ejército real español solo tenía derecho a establecer guarniciones en San Sebastián y Fuenterrabía, mientras que el resto del territorio, en caso de invasión, era defendido por las milicias forales de las que formaba parte toda la población masculina adulta de la provincia. Según estas leyes el rey tenía que pedir permiso a las juntas generales de la provincia para que el ejército transitara por Guipúzcoa y los guipuzcoanos estaban exentos de la obligación de servir en el ejército fuera de su territorio. Una antigua ley obligaba a todas las localidades guipuzcoanas a pasar al menos una vez al año una revista de armas y gentes o alarde, a las milicias locales. Este alarde desapareció junto con las milicias forales durante el siglo XIX. Sin embargo, la ciudad de Irún, junto con la vecina Fuenterrabía, han conservado la costumbre de realizar este alarde anual, transformándola de obligación militar en una fiesta de carácter cívico.

En el caso de Irún, la fecha de celebración del Alarde, que tradicionalmente se realizaba en septiembre, se trasladó por un privilegio al día de San Pedro, 29 de junio, que era la víspera del aniversario de la Primera batalla de San Marcial (30 de junio de 1522), día en el que las milicias locales irunesas vencieron al ejército franco-navarro en el monte Aldabe, conocido desde entonces como monte San Marcial. En celebración de dicha victoria se celebra desde 1522 el día de San Marcial una procesión a la ermita erigida en honor del santo.

Diferentes compañías, que representan a los barrios de la ciudad, desfilan por las calles de la ciudad. Cada compañía está constituida por varios centenares de soldados de infantería, convenientemente armados; txiribitos (o pífanos) y tambores de varias sonoridades.  Cada compañía está liderada por un capitán y otros mandos, contando también con una cantinera que ocupa siempre un lugar de honor.

La reivindicación, desde al menos 1996 por parte de algunas mujeres de desfilar en el Alarde como soldados (papel tradicionalmente reservado a los hombres), produjo una fuerte polémica que desembocó finalmente en la división del antiguo Alarde organizado por el Ayuntamiento en dos: uno en el que pueden participar hombres y mujeres conocido como «Alarde Mixto» y el llamado «Alarde Tradicional». El primero de 1.000 soldados desfilando y el tradicional que suele congregar a cerca de 10.000 participantes. Este último no recibe ayuda económica alguna del Consistorio ni de otras instituciones públicas y se autofinancia con aportaciones voluntarias, ya que hoy en día es una asociación privada, que no puede ser pública puesto que incumpliría la Ley de Igualdad.

Prefiero no hacer ningún comentario al respecto y simplemente desearos FELICES FIESTAS! a todos.

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