CANTO DE SIRENAS

En la ODISEA, atribuida Homero, datada hace +/- 2.800 años,  se relata como Ulises (de vuelta de sus andanzas por Troya) preparó a su tripulación para evitar la música embriagadora de las sirenas tapándoles los oídos con cera y como, deseoso de escucharlas él mismo, se hizo atar a un mástil para no poder arrojarse a las aguas al oír su música.

El CANTO DE LAS SIRENAS, representa en la mitología antigua, el poder del espejismo y el hechizo para apartar al hombre de su ruta. Los marineros, al escuchar el seductor canto de esas criaturas marinas, caían en un estado abrumador que les hacía estrellar su navío contra los arrecifes y así naufragar. La adulación era el arma de las sirenas y la VANIDAD la ruina de los marineros.

Nunca la Literatura ni la Filosofía han sido mis fuertes (prefiero los números), en todo caso consciente de mi mediocridad recurro a la genialidad de Kavafis:

“Cuando emprendas tu viaje a Itaca   pide que el camino sea largo,   lleno de aventuras, lleno de experiencias.   No temas a los lestrigones ni a los cíclopes   ni al colérico Poseidón,   seres tales jamás hallarás en tu camino,   si tu pensar es elevado, si selecta   es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.   Ni a los lestrigones ni a los cíclopes   ni al salvaje Poseidón encontrarás,   si no los llevas dentro de tu alma,   si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.   Que muchas sean las mañanas de verano   en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes.   Detente en los emporios de Fenicia   y hazte con hermosas mercancías,   nácar y coral, ámbar y ébano   y toda suerte de perfumes sensuales,   cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.   Ve a muchas ciudades egipcias   a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.   Llegar allí es tu destino.   Mas no apresures nunca el viaje.   Mejor que dure muchos años   y atracar, viejo ya, en la isla,   enriquecido de cuanto ganaste en el camino   sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.   Sin ella no habrías emprendido el camino.   Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.   Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,   entenderás ya qué significan las Itacas.”

Entiendo que el MIR no deja de ser un viaje en busca de conocimiento.

Taparse los oidos o hacerse atar al mástil para no perder la cordura?

-> “No oirás el canto de las sirenas si no las llevas dentro”.

También es cierto que además de las fábulas de lestrigones, cíclopes, sirenas y el colérico Poseidón, hay multitud de “sirénidos” en el ambiente que a veces nos confunden con sus discursos llenos de mentiras. Os dejo con el canto de Lluis Llach (1975):

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