CASO 189: INTOXICACIÓN por ESTRAMONIO. ” Lo NATURAL es siempre BUENO?”.

Marina Alapont (R2), nos comenta el caso de un paciente de 61 años con alteración del comportamiento y visión borrosa tras haber tomado una infusión de ESTRAMONIO, según refiere su acompañante. El paciente niega los hechos y refiere sentirse asintomático. No queda claro la dosis ni su intecionalidad: al parecer lo ha tomado para aliviar su asma bronquial y despúes se ha ido a un concierto de música junto con su compañera.

Exploración general: Buen estado general, PA 138/79 mmHg. Fc 82 lpm. Tª 36.4ºC. SatO2 98% Fr 15 rpm. Discurso desordenado, sin ideación delirante, Suspicaz,  MIDRIASIS BILATERAL, Movilidad ocular externa normal, Intensa sequedad de piel y mucosas. Marcha tambaleante.

Pruebas complementarias: ECG, Rx Tórax y analítica normales (Test drogas de abuso en orina: negativo).

TTO en Urgencias: Se administra carbono activado y sulfato de sodio 30 g oral.

* Ingreso: SÍNDROME ANTICOLINÉRGICO por consumo de estramonio,  evolución favorable. Comentado el caso con toxicología, se desestimó el tto con FISOSTIGMINA por no presentar severo compromiso de su estado mental.

Al oirle me venía a la mente la intoxicación por AMANITA MUSCARIA y los relatos sobre la BURUNDANGA (escopolamina), así como los efectos anticolinérgicos de la Buscapina (escopolamina) -> “puede que note la boca seca y visón borrosa… “.

Síndrome ANTICOLINÉRGICO: “el paciente está LOCO como una cabra, ROJO como una remolacha, CIEGO como un murciélago (midriasis), CALIENTE como una liebre y SECO como un hueso”, sequedad de mucosas, taquicardia, taquipnea, estreñimiento, ileo paralítico, globo vesical por retención de orina, afectación de SNC….

En el lado contrario: la intoxicación por pesticidas organofosforados: SÍNDROME COLINÉRGICO: MIOSIS, aumento de secreciones: sudoración, salivación,  broncorrea y broncoespasmo, diarrea y vómitos, bradicardia, letargo… -> tto con ATROPINA.

Os dejo con el blog FAENAS de la HUERTA: Estramonio y otras malas hierbas

    “Cuando digo en el título “malas hierbas”, no me refiero a las hierbas molestas pero inofensivas como pueden ser las correjuelas, verdolagas, juncos, gramas etc, sino a las auténticamente malas, las venenosas, tóxicas y urticantes. Cuando era pequeño, me llamaba la atención el porqué las cabras y ovejas no comían algunas plantas y pasaban de largo estos animales que se comen todo lo que pillan. Seguro que ellos tienen un instinto que hemos perdido los humanos.
Me ha movido a escribir sobre ellas las últimas noticias sobre dos muertes por ingestión de un extracto de estramonio (hacer clic aquí para acceder). La gente asume riesgos inconscientemente con la excusa de que “siendo natural, no puede tener riesgo”. A veces una pequeña cantidad de ciertas plantas es suficiente para producir la muerte. Las iremos viendo y acompañaremos la descripción con una foto. Seguro os resultan familiares.

El ESTRAMONIO:

    Pertenece a la familia de las solanáceas, y contiene atropina, escopolamina, hiosciamina e hioscina, todos alcaloides muy peligrosos. Es muy tóxica, y tiene el record de muertes en todo el mundo por intoxicación. Quizá sea por desconocimiento y porque es muy frecuente en zonas sin cultivar, bordes de caminos y escombreras. Tradicionalmente se ha utilizado en emplastos externos cono anestésico. En uso interno para sedar el sistema nervioso central. El peligro está en que el margen de error entre  la cantidad que puede curar y la que te puede matar es mínimo. Por eso, ante la duda es mejor ni intentar su consumo. La planta produce un mal olor al tocarla y toda ella, desde la raíz hasta el fruto es tóxica. Incluso cuando la planta está seca, se han producido intoxicaciones en animales al ingerirla mezclada con otras hierbas.
Formaba parte de las plantas que utilizaban las brujas en los akelarres. Sin duda por su poder alucinógeno, aunque parece que la absorción que hacían de ella era vía cutánea, mezclándola con grasa de cerdo untada en un palo y frotando los órganos sexuales. Así se explican los vuelos de las meigas sobre escobas.

La BELLADONA:

    Otra solanácea. Contiene atropina y escopolamina. En dosis leves reduce la sudoración. Dosis más elevadas producen aceleración cardíaca y la actividad de los músculos involuntarios decrece, principalmente los oculares. Cuando la atropina se aplica directamente al ojo los reflejos se relajan (el cristalino se fija para la visión lejana y se desenfocan los objetos cercanos) y no se recupera en mucho tiempo (de 7 a 12 días).
Es muy venenosa, incluso cuando se usa con fines médicos (siempre por profesionales), puede causar problemas a personas con hipertensión o glaucoma.
El emperador romano Claudio fue envenenado con esta planta.

La CICUTA:

Estoy segurísimo que esta la habéis visto. De la familia de las umbelíferas (como el hinojo, y además se parece un poco). La cicuta contiene un alcaloide llamado cicutina que es un veneno muy potente. Al filósofo griego Sócrates se le administró para ser ejecutado. La planta desprende un fuerte olor a orina. La cicutina es una potente neurotoxina que inhibe el funcionamiento del sistema nervioso central. Se han producido intoxicaciones graves al confundirla con el perejil (las hojas antes de la floración se parecen bastante), y pequeñas cantidades son suficiente para producir trastornos gástricos a los bóvidos y conejos, aunque los pájaros y caballos parecen insensibles a esta planta. En humanos, sólo algunos gramos de la planta verde producen trastornos digestivos, vértigos , cefaleas, bajada de la temperatura, reducción de la fuerza muscular y parálisis ascendente, hasta llegar a los órganos vitales como el riñón, los pulmones y el corazón.

Colchicum o AZAFRÁN SILVESTRE:

    Es una flor preciosa que aparece espontáneamente, con una raíz bulbosa y escamosa de la que salen cálices violetas sin hojas. Toda la planta contiene un potente alcaloide que es la colchicina. Esta sustancia en pequeñas proporciones dilata los capilares sanguíneos pudiendo provocar daños irreparables. Aumentando la dosis puede provocar parálisis del sistema nervioso central y los órganos respiratorios, produciendo la muerte por asfixia.

La MANDRÁGORA:

    Es una solanácea que antes de la floración podría confundirse con la espinaca. Crece en las partes más sombrías y húmedas y sus raíces son tortuosas imitando figuras humanas. Es por eso que se ha usado en conjuros mágicos y brujería. Contiene atropina, como la belladona y los efectos que produce son también parecidos. Los romanos la usaban como anestésico, masticando trozos de raíz antes de las operaciones dentales. En fuertes dosis produce alucinaciones, delirios y muerte por intoxicación.

El BELEÑO:

    Solanácea con propiedades similares a las ya vistas. Contiene hiosciamina principalmente en la raíz. Los antiguos galos envenenaban sus puntas de flecha con un extracto de beleño. En dosis elevadas puede producir coma y la muerte.

Como conclusión, podríamos decir que no todo lo que hay en el campo se come y que hay que tener mucho cuidado con lo que experimentamos. Si nos encontramos enfermos, en las farmacias hay todo tipo de pastillas, cápsulas y jarabes con los que, asesorados por un buen profesional médico o farmacéutico, solucionar nuestras dolencias.

Con la salud no se juega.” Autor: Sebas.

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3 respuestas a CASO 189: INTOXICACIÓN por ESTRAMONIO. ” Lo NATURAL es siempre BUENO?”.

  1. Josu Abecia dijo:

    Mi madre era una mujer de pueblo, muy aficionada a la lectura. Uno de sus libros era el DIOSCÓRIDES: tratado sobre plantas medicinales.

    Tenía cierta habilidad en el arte de la curación: desinfección de heridas con lavado exhaustivo, secado + mercromina (no se usa ahora por su contenido en mercurio), Inmovilizaciones en traumatismos leves, infusiones para la dispepsia (“le llamaba té de Eslava”), tranquilizantes (valeriana, tila…, conversación…), Aspirina en caso de fiebre o dolor (por aquel entonces el paracetamol no se usaba)…

    Era muy juiciosa y no dudaba en mandárnos al médico si nos veía enfermos.

    MEDICINA NATURAL -> SÍ,… Sí, pero NO!. Sin perder el juicio… UN POCO DE SENTIDO COMÚN (el menos común de los sentidos).
    No es lo mismo tomar una infusión de manzanilla, de té, de valeriana, de tila, etc… que de ESTRAMONIO. OK?

    Hay gente que postula lo natural como paradigma de lo BUENO.
    Una mordedura de serpiente es absolutamente NATURAL pero hace mucho daño.

  2. Xabi dijo:

    Hola Josu, he leído la última entrada de tu blog y me ha recordado un fragmento de un libro que leí hace tiempo y que trata sobre la belladona. Desde entonces no se me olvidan los efectos de esta planta:

    “Una noche de noviembre de 1487, dos mensajeros salieron a caballo de las sombras del Vaticano rumbo a una iglesia llamada San Lorenzo, fuera de las murallas de Roma. Lo que ocurrió esa noche trastocó sus destinos, y mi padre creía que podría llegar a trastocar el suyo.
    […]
    Los mensajeros habían sido enviados a San Lorenzo para entregar la carta de un noble con la advertencia, so pena de muerte, de que no la abrieran. La carta llevaba cuatro sellos de cera oscura, y contenía un secreto que mi padre intentaría descifrar durante tres décadas. Pero aquéllos eran malos tiempos para Roma; el honor de otras épocas la había abandonado para no regresar. En el techo de la Capilla Sixtina seguía habiendo un cielo estrellado, y lluvias apocalípticas habían inundado el río Tíber, en cuyas orillas, según las viudas más viejas, había aparecido un monstruo con cuerpo de mujer y cabeza de burro. Rodrigo y Donato, los codiciosos jinetes, no atendieron la advertencia de su señor. Calentaron con una vela los sellos de cera y abrieron la carta para leer su contenido. Antes de partir hacia San Lorenzo, repusieron el sello a la perfección, copiando la impronta del noble con tanto esmero que su intrusión debió de ser imposible de detectar. Si su señor no hubiera sido extraordinariamente sabio, es seguro que los dos correos habrían sobrevivido.
    Pues no fueron los sellos lo que perdió a Rodrigo y a Donato. Fue la cera negra y pesada en la cual los sellos se habían impreso. Cuando llegaron a San Lorenzo, los mensajeros fueron recibidos por un lacayo que sabía lo que la cera contenía: extractos de una hierba venenosa que, al aplicarse a los ojos, dilata las pupilas. Hoy en día, este compuesto tiene uso medicinal, pero en aquella época era usado como cosmético por las mujeres italianas, pues las pupilas dilatadas se consideraban señal de belleza. Esta práctica dio a la planta su nombre: «mujer bella», o belladonna. Al fundir y refundir los sellos, Rodrigo y Donato recibieron los efectos del humo de la cera quemada. Tras su llegada a San Lorenzo, el lacayo los llevó junto a un candelabro,cerca del altar. Sus pupilas no se contrajeron; el lacayo supo lo que habían hecho. Y aunque los mensajeros se esforzaban por reconocer al hombre a través de su mirada extraviada, éste hizo lo que le habían ordenado: sacó su espada y les cortó la cabeza. Se trataba de una prueba de lealtad, dijo el noble, y los mensajeros habían fracasado.”

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