EPICURO: los miedos, los deseos, el placer, la felicidad

Desvaríos en saliente de guardia:

Esta tarde la hija de una paciente de 92 años me pedía que ingresara a su madre, me contaba que llevaba días sin comer ni beber y que continuamente se quejaba de dolores sin respuesta a analgesia. La paciente había estado ingresada hacía un mes por una ICC, tras ser dada de alta su estado general se había ido deteriorando progresivamente.  En la exploración nada especialmente llamativo salvo un soplo sistólico en foco aórtico y finos crepitantes en ambas bases, aceptable nivel cognitivo, muy quejosa, mucosas secas, algo pálida pero la analítica era normal: sin anemia; urea, creatinina e iones normales; ECG en ACxFA  ya conocida con RVM a 80 x´; Rx de Tórax y Abdomen: Cardiomegalia sin signos de IVI, aorta elongada con calcificaciones en el cayado, sin otras alteraciones significativas.  “¿Vd qué piensa que le podemos ofrecer a su madre?” le preguntaba yo a la hija de la paciente y le brotaban las lágrimas, “no quiero que mi madre sufra“. Acto seguido clicaba la petición de ingreso, diagnóstico: “claudicación familiar”.

Pensando en la muerte y en el dolor,  no sé bien por qué se me venía a la cabeza la diferencia entre MORAL y ETICA.

Tampoco sé por qué recordaba que en una ocasión le preguntaban a Baudelaire si era feliz y él respondía “nunca caí tan bajo“.

La filosofía no es mi fuerte pero os dejo con las reflexiones de Epicuro de Samos:

 Cuatro miedos atenazan al ser humano:  el miedo a los DIOSES, el miedo a la MUERTE, el miedo al DOLOR y el miedo al fracaso en la búsqueda del bien.

1) Epicuro entendía que los DIOSES eran seres demasiado alejados de nosotros, los humanos, y no se preocupaban por nuestras vicisitudes, por lo que no tenía sentido temerles.

2)  En cuanto al temor a la MUERTE, es igualmente absurdo e irracional. Es un temor que se produce por dos motivos: o bien la imaginación nos lleva a pensar que existen cosas terribles tras la muerte o bien es fruto de la consideración de que yo, como individuo, voy a dejar de existir para siempre.  Todo bien y todo mal residen en la sensibilidad y la muerte no es otra cosa que la pérdida de sensibilidad. La muerte no es nada para nosotros. Cuando se presenta nosotros ya no somos. La actitud del sabio es la de vivir razonablemente en lugar de desperdiciar el tiempo que tenemos anhelando un tiempo de vida infinito que nunca lograremos alcanzar.

3) El miedo al DOLOR se trata de un miedo infundado ya que todo dolor es en realidad fácilmente soportable. Si se trata de un dolor intenso su duración será breve sin duda, mientras que si el dolor es prolongado, su intensidad será leve y podrá ser fácilmente sobrellevado.

4) Por último, respecto al miedo al FRACASO: quien considera que la felicidad depende de factores externos equivoca su juicio y se somete a cosas que están fuera de su control, como la opinión de los demás, las recompensas externas, etc. Por el contrario, gozando de la autonomía propia del sabio, es posible para cada uno lograr un estado de ánimo equilibrado y gozoso con muy pocos medios. El futuro ni depende enteramente de nosotros, ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir infaliblemente ni tampoco desesperarnos como si no hubiera de venir nunca.

 El placer y la felicidad, tres tipos de DESEOS:

  • Los naturales y necesarios: las necesidades físicas básicas, alimentarse, calmar la sed, el abrigo y el sentido de seguridad.
  • Los naturales e innecesarios: la conversación amena, la gratificación sexual y las artes.
  • Los innaturales e innecesarios, que considera superfluos: la búsqueda de la fama, del poder político o del prestigio social.

Epicuro formuló algunas recomendaciones en torno a todas estas categorías de deseos:

  • El hombre debe satisfacer los deseos naturales necesarios de la forma más económica posible.
  • Se pueden perseguir los deseos naturales innecesarios hasta la satisfacción del corazón, pero no más allá.
  • No se debe arriesgar la salud, la amistad, la economía en la búsqueda de satisfacer un deseo innecesario, pues esto sólo conduce a un sufrimiento futuro.
  • Hay que evitar por completo los deseos innaturales innecesarios, pues el placer o satisfacción que producen es efímero.

También distinguía entre dos tipos de placeres, basados en la división del hombre en dos entes diferentes pero unidos, el cuerpo y el alma:

  • placeres del cuerpo: aunque considera que son los más importantes, en el fondo su propuesta es la renuncia de estos placeres y la búsqueda de la carencia de apetito y dolor corporal;
  • placeres del alma: el placer del alma es superior al placer del cuerpo, pues el corporal tiene vigencia en el momento presente, pero es efímero y temporal, mientras que los del alma son más duraderos y además pueden eliminar o atenuar los dolores del cuerpo.

Epicuro nació en Samos (Grecia) hace 2.352 años, defendió una doctrina basada en la búsqueda del placer, la cual debería ser dirigida por la prudencia. Se manifestó en contra del destino, de la necesidad y del recurrente sentido griego de fatalidad. La naturaleza, según Epicuro, está regida por el azar, entendido como ausencia de causalidad. Sólo así es posible la libertad, sin la cual el hedonismo no tiene motivo de ser. Criticó los mitos religiosos, los cuales, según él, no hacían sino amargar la vida de los hombres.

La clave del modo de vida epicúreo: gozar, saber y compartir. Esos tres factores, están íntimamente relacionados: Gozar el placer de estar vivo, saber discernir lo que es verdaderamente valioso, y compartir en la amistad tanto la vida como el conocimiento.

Esta entrada fue publicada en Otros POSTs y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a EPICURO: los miedos, los deseos, el placer, la felicidad

  1. Pollo Saltarin dijo:

    El Epicuro me mola………

  2. Reinerio Ramirez Pereira dijo:

    interesante

  3. carlos lope dijo:

    Buen día acabo de leer su articulo y me parecío interesante cómo la falta felicidad puede ser el causante del sufrimiento. Sólo quiero puntualizar una inexactitud en lo que respecta a los placeres naturales y no necesarios. Estos son el abuso del alcohol, de la comida en fin es un exceso o una distorsión de los placeres naturales.
    Mtro en Psic Carlos Lope González
    Catedrático de ética de la UADY
    face siemprebiem

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s